domingo, 7 de febrero de 2021

La Carretera de Biescas.

 





"Jaca. Carretera a Biescas".

El autor de la fotografía

 fue D. Francisco de las Heras,

que la añadió a sus celebradas

ediciones de postales.



No decíamos "carretera a Biescas",

sino "de Biescas".


Y era el lugar habitual de innumerables paseos,

en compañía de padres y abuelos,

con la santa intención 

de que nos diera el aire.


Que buena falta nos hacía...!


Ya fuese en otoño, si se presentaba benigno,

ya en la primavera avanzada,

cuando las tardes eran tibias

y apetecía disfrutar del campo.


Porque, campos había,

a los dos lados de aquella carretera,

apenas transitada 

por los automóviles de entonces.


Mucho ha cambiado Jaca.


Es el precio 

que existe el paso del tiempo...!















(Archivo: jacaenlamemoria).














martes, 2 de febrero de 2021

Volveeeeer!!!







Estación del Norte. Zaragoza.


Ya no existe la estación...!

Cuántas veces entré en ella,
para subir al tren camino de Jaca...

Porque era agradable volver,
regresar a las queridas calles,
a los lugares que guardo en la memoria...

Ha pasado el tiempo.

De la Estación del Norte,
sólo queda un edificio,
para usos muy diferentes
de los que tuvo en su día.

Al menos, 
no ha desaparecido del todo...

No sé quién es el autor de la fotografía.

Ni el año en que se hizo.

Lo importante es la imagen.

Que evoca los recuerdos.














(Archivo: jacaenlamemoria).












lunes, 24 de agosto de 2020

Jaca. Afueras de San Francisco.







Jaca. Afueras de San Francisco.
Fotografía y edición 
de D. Francisco de las Heras.
Posiblemente, entre 1925/30.


Recuerdo haber contemplando esta misma imagen,
allá por la segunda mitad de los cincuenta.

A la izquierda, en el edificio que aún perdura,
estaba el "Hostal de Oroel",
en cuya terraza "cayó" más de una cerveza,
de vuelta de alguna caminata veraniega.

En el centro, "La Bagatela",
que no resistió la fiebre constructiva de los  80.
En 1976, aún estaba en pié.
Había sido academia entre 1940-50.
Mi padre fue profesor
y creo que jefe de estudios,
con un sueldo bastante menguado,
dicho sea de paso.

Desde la terraza del "Somport",
aún podía contemplarse la silueta de Oroel.

A la derecha, el paseo de Alfonso XIII,
que tántos nombres ha tenido.

No los voy a enumerar...













(Archivo: jacaenlamemoria).











miércoles, 5 de agosto de 2020

Jaca. Paseo de Alfonso XIII.







Jaca: Escalinata del Paseo de Alfonso XIII
y carretera de Zaragoza.

Fotografía de D. Francisco de las Heras.
Sobre 1920.


Conocí la entrada al Paseo,
muy diferente de la de ahora.
Tenía el aspecto
del acceso a un recinto militar.
Una imagen difusa,
en una tarde de verano.
Mi madre solía llevarme allí,
porque podía corretear sin peligro.
Alguien nos saludó desde arriba,
algún familiar,
quizás un vecino.
Me gustaba el Paseo,
porque representaba
tardes de relativa libertad.
Luego, cuando llegaban los fríos,
mi pequeño universo se reducía.
Sólo la terraza,
con Oroel al fondo,
constituía un escape.
La casa era oscura.
Y el largo pasillo, muy poco acogedor.
Mientras, la paciente espera,
hasta el siguiente verano.
Quedaba muy lejos.
Pero aún me hallaba
en ese tramo de la infancia,
donde el tiempo, afortunadamente,
todavía no tiene medida.












(Archivo: jacaenlamemoria).

martes, 4 de agosto de 2020

Jaca: "La Garisea".







"La Garisea", en el Valle del Aragón.

Los domingos, después de la Misa en el colegio,
el pequeño grupo de amigos,
solíamos dar un paseo,
quizá por respirar aire puro y limpio,
muy distinto
de la atmósfera enrarecida del aula,
en la que languidecíamos durante meses.

El Paseo de la Cantera, 
nos atraía especialmente.

Era lo más lejos que podíamos llegar,
dentro de "los límites" establecidos,
que marcaban las zonas seguras,
diferenciándolas
de los lugares "peligrosos".

Y allí, acodados en la barandilla,
contemplábamos el valle,
y, cómo no, "La Garisea".

Algún domingo invernal,
con las naricillas irritadas por el frío,
llegábamos hasta "el árbol de la salud".

Los castaños de Indias  
se desprendían de sus frutos,
grandes y brillantes,
que recogíamos con cierta avidez,
para regresar con los bolsillos llenos.

También nos agradaba el bosque de pinos,
con su misterioso y húmedo perfume.

El musgo, esponjoso, tierno,
aún no se había liberado de la escarcha,
y era difícil resistir la tentación
de hundir las manos en él...

Quién vivía en "La Garisea..."?

Nunca lo supe.

Y sigo sin saberlo.














(Archivo: jacaenlamemoria.
Imagen: Hauser y Menet. Madrid.
Años treinta).









domingo, 22 de diciembre de 2019

El Paseo de Jaca...







Paseo de Alfonso XIII.
Paseo de Galán.
Paseo del General Franco.
Paseo de la Constitución...

Creo que los nombres del Paseo,
van en este orden...

La fotografía es de D. Francisco de las Heras,
hacia 1935.

Mis primeros recuerdos del Paseo
se remontan a los años 50,
cuando aún no se había reformado el acceso.
















(Archivo: cuevadelcoco).

martes, 17 de diciembre de 2019

"Pinturas Mazuque".







Anuncio de un producto de "Pinturas Mazuque".


No hace tantos años, que esta empresa familiar
todavía seguía atendiendo
a las necesidades decorativas de Jaca.

Recuerdo a su primer propietario, 
Gregorio Mazuque.

Una persona tranquila y apacible,
que acudía a los domicilios jaqueses
para aconsejar sobre el mejor color de un salón,
de un pasillo, o de la casa entera.

Su establecimiento se hallaba en las afueras.

En lo que, en aquellos tiempos,
considerábamos "afueras".

Jaca ha crecido tanto...!

Cuándo se remozaban las paredes...?

Y las puertas y ventanas...?

Lo normal, era hacerlo en el buen tiempo,
cuándo los vientos helados ya se habían retirado,
y era posible ventilarlo todo,
para acelerar el secado de la pintura.

Cierto día, antes de las Fiestas de Santa Orosia,
Gregorio Mazuque se presentaba con un par de operarios,
provistos de cubos y escaleras,
de brochas y bolsas de pintura.

Se cubrían los muebles con telas y sábanas viejas.

Y comenzaban unos días, 
impregnados de un leve y ácido olor a pintura.

Al final, todo volvía a la normalidad.

A tiempo para las Fiestas!

Jesús Mazuque,
cuando faltó su padre,
continuó al frente de la familiar empresa.

Allí solía proveerme de colores,
pinceles y telas.

De disolventes y barnices.

Así, durante algunos años.

La casa de la familia Mazuque,
sigue en pie todavía.

Ya no está en las afueras.

Nuevas construcciones la rodean,
pero allí permanece,
testimonio de una época que se fue,
por el, en muchas ocasiones,
inevitable y triste
camino del olvido.














(Archivo: cuevadelcoco).